Este es uno de varios sermones escritos en inglés y español por pastores de la Iglesia Luterana de Perú y el Sínodo de la Costa del Golfo Texas-Louisiana, ELCA, para el domingo (3 de junio de 2018) antes del Día del Medio Ambiente (5 de junio de 2018) . El sermón aparece en español primero, luego en inglés, a continuación.

This is one of several sermons being written in English and Spanish by pastors in the Lutheran Church of Peru and the Texas-Louisiana Gulf Coast Synod, ELCA, for the Sunday (June 3, 2018) before Environment Day (June 5, 2018). The sermon appears in Spanish first, then in English, below.

Una Llamada a Una Forma de ser “Teo-cosmológica”
Día Ambiental, Junio 2018

Rev. Emmanuel Jackson

Iglesia Luterana Palabra Viva, Katy, Texas

Hace un mes en que mi último tío que sobrevivía se falleció. Su nombre era Charles. Mi tío Charles tenía 76 años y según los estándares de la vida en mi pueblo, vivió mucho más allá de la vida expectativa. Él no fue educado en el sentido clásico de tener premios académicos ni diplomas. Él nunca fue a la escuela. No estoy seguro de que siquiera supiera cómo escribir o deletrear su propio nombre, sin embargo mi tío Charles era una persona especial. Él era un hombre de dones y habilidades extraordinarias. Vivió en la granja toda su vida y era parte de su ecosistema en la granja. Charles era un hombre de la tierra, un cultivador de la tierra, un apasionado de la naturaleza y toda la belleza que existe en ella. Él formó una identidad con su entorno y los dones de la tierra se le mantenía diariamente.

Antes de morir, me pidió que oficie en su funeral, ya que teníamos un gran relación. Mi tío Charles solía hablar con elocuencia profunda sobre la tierra y cómo la tierra nos sostiene en la vida. Él hablaría de cómo somos uno con la naturaleza y que tenemos la obligación de ser respetuosos de lo que ella nos ha dado. El habló sobre dejar que nuestros pies sean plantados firmes para que seamos uno con la comunidad y con el ambiente. En la fiesta de funeral, compartimos historias y celebramos una vida bien vivida. Algunos de los ancianos sirvieron libaciones y ofrendas hacia la tierra y se comprometieron la memoria de Charles a la bondad de Dios. Hablé sobre cómo Charles hizo la forma a mi comprensión de Dios debido a su amor por la tierra. La letra de la canción “Por La Belleza de La Tierra” de Folliott Sandford resonó en mis pensamientos mientras celebramos la vida de Tío Charles:

Por la belleza de la tierra, por la gloria de los cielos,

por el amor que desde nuestro nacimiento

alrededor nosotros está.

Cristo, nuestro Señor, hacia ti elevamos

Nuestro himno de alabanza y acción de gracias.

Elevo un himno de alabanza y acción de gracias porque el conocimiento que tenía tío Charles acerca de Dios vino principalmente a través de su relación con la creación de Dios. Elevo un himno de de alabanza y acción de gracias por el legado de la mayordomía ambiental y teología que él me transmitió; es un regalo que aprecio tanto.

El apóstol Pablo en su carta a los romanos lo explica mejor: “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas … “(Romanos 1:20) Pablo veía la creación como la reveladora del Creador, y vinculaba el entendimiento cosmológico con el entendimiento teológico. Yo llamo a esto una forma de ser que es “teo-cosmológica.”

A medida que celebramos el Día Mundial del Medio Ambiente estamos invitados a tomar una forma de ser que es “teo-cosmológica.” Estamos invitados en un entendimiento teológico más profundo – el cual que nos abre a una mayor apreciación de nuestro ambiente y nuestra mayordomía de la creación. Estamos invitados a plantar nuestros pies firmes sobre la tierra que nos sostiene. Estamos invitados a vivir maravillados nuevamente por la belleza de la tierra. Estamos invitados a arrepentirnos de nuestro pecado del abuso ambiental. Estamos invitados a conectar nuestra teología y nuestra cosmología. Estamos invitados a vivir más plenamente en la realidad de que nuestro entenderle a Dios se explica mejor en la forma en que entendemos y cuidamos lo que Dios nos ha dado.

Martin Luther estableció la relación entre lo teológico y lo cosmológico en su explicación del Primer Artículo del Credo Apostólico:

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.

¿Qué significa esto?

Creo que Dios me ha creado a mí juntamente con las demás criaturas; me ha dado mi cuerpo y mi alma, mis ojos y mis oídos y todos mis miembros, mi razón y todos mis sentidos; y aún los sostiene; además, me ha vestido y calzado, comida y bebida, casa y hogar, consorte e hijos, campos, animales y toda clase de bienes; me provee a diario y abundantemente de todo lo que mi cuerpo y mi vida necesitan, me protege de todo peligro y me guarda de todo mal. Y todo esto lo hace por pura bondad y misericordia paternal y divina, sin que yo lo merezca, ni sea digno de ello. Por tanto, estoy obligado a darle gracias por todo y alabarle, servirle, y obedecerle. Esto es ciertamente la verdad.

Que esta verdad que guardamos como certeza nos guíe hacia una forma de ser más teo-cosmológica.

Amén.

A call to a “Theo-cosmological” Way of Being
Environment Day, June 2018

Rev. Emmanuel Jackson

Living Word Lutheran Church, Katy Texas

A month ago, my last surviving uncle died. His name was Charles. Uncle Charles was 76 years old, and by the standards of life in my village in Liberia, he lived well past the average life expectancy. He was not educated in the classical sense of having academic degrees and diplomas. He never went to school. I am not sure he even knew how to write or spell his own name, but Uncle Charles was a special person. He was a man of extraordinary gifts and abilities. He lived on the farm all his life and felt at home with his ecosystem. Charles was a man of the earth, a tiller of soil, a lover of nature and all its beauty. He formed an identity with his environment and was sustained daily by the gifts of the earth.

Before he died he asked that I officiate at his funeral, as we had a great relationship. Uncle Charles would often speak with profound eloquence about the earth and how it sustains life. He would speak relationally of how we are one with nature, and that we have an obligation to be respectful of that which we have been given. He talked about allowing our feet to be planted firm so that you’re one with the community and the environment. At the feast of his homegoing, we shared stories and celebrated a life well lived. Some of the elders poured libation and drank offerings to the earth and committed his memory to God. I spoke about how he shaped my understanding of God because of his love of the land. The lyrics of Folliott Sandford Pierpoint’s Song, For the Beauty of the Earth, rang through my thoughts as we celebrated Uncle Charles:

For the beauty of the earth, for the glory of the skies,

For the love which from our birth over and around us lies. Christ, our Lord, to you we raise

This, our hymn of grateful praise.

I raise a grateful hymn of praise because Uncle Charles’ experience of God came primarily through his understanding of creation. I raise a hymn of praise for the legacy of environmental and theological stewardship he passed on; it is a gift I cherish.

The Apostle Paul in his letter to the Romans puts it even better, “Ever since the creation of the world God’s eternal power and divine nature, invisible though they are, have been understood and seen through the things God has made…” (Romans 1:20) Paul sees creation as revelatory of the creator, and links cosmological understanding to theological understanding. I call this a “theo-cosmological” way of being.

As we look toward World Environment Day, we are invited to do just that. We are invited into a deeper theological understanding that opens us up to greater appreciation of our environment and our stewardship of creation. We are invited to plant our feet firm in the earth which sustains life. We are invited to see and marvel again at the beauty of the earth. We are invited to repent of the sin of environmental abuse. We are invited to make the connection between our theology, and our cosmology. We are invited to live more fully in the reality that our understanding of God is best explained in how we understand and treat what God has given to us.

Martin Luther makes the connection between the theological and the cosmological in his explanation of the First Article of the Creed:

I believe in God, the Father Almighty, Creator of heaven and earth.

What does this mean?

I believe that God has made me and all creatures; that God has given me my body and soul, eyes, ears, and all my members, my reason and all my senses, and still takes care of them. God also gives me clothing and shoes, food and drink, house and home, wife and children, land, animals, and all I have. God richly and daily provides me with all that I need to support this body and life. God defends me against all danger and guards and protects me from all evil. All this He does only out of fatherly, divine goodness, and mercy, without any merit or worthiness in me. For all this it is my duty to thank and praise, serve and obey Him. This is most certainly true.

May this most certain truth guide us into a more theo-cosmological way of being. Amen.